El ser humano tiene grandes contradicciones. Muchos hay que quieren y cuidan a algunos animales como si fueran de la familia, mientras a otros animales se los comen y les parece deliciosa su carne. También hay sociedades protectoras de animales, y mataderos.
El otros día leimos en la prensa un artículo que describía la historia de un bebé hipopótamo que tras quedarse huérfano fue adoptado, o mejor dicho, el pequeño hipopótamo adoptó como madre a una gran y anciana tortuga. La tortuga lo aceptó, y los dos vivían juntos en una reserva. Cuando alguien se acercaba a la tortuga, el hipopótamo salía en su defensa. En dicho artículo, con esta historia como telón de fondo, se pone a los animales como ejemplo de los buenos sentimientos y sabiduría “que el beligerante ser humano debería imitar”
La historia del pequeño hipopotamo es extraordinaria, una realidad de filiación y supervivencia inspiradora, y como esta historia hay muchas y muy hermosas. Pero el argumento en favor de la mayor “humanidad” de los animales no es correcto ni coherente. Hay muchas, muchisimas acciones desinteresadas, solidarias, de afecto y de amor incondicional entre seres humanos.
Los animales comparten con nosotros este pequeño planeta, y debemos saber que entre ellos y nosotros hay una gran diferencia evolutiva, a muchos niveles y en muchos aspectos, lo cual no significa que tengamos derecho a maltratarlos. Por el contrario, esta gran diferencia evolutiva debería hacernos sentir responsables hacia ellos, cuidarlos y respetarlos.














Psicologia e Introspeccion
A veces observo en los animales mas sentimientos que en las personas,mas sentimiento de “familia” y mas fidelidad. Si a un animal le das cariño te devuelve cariño,tristemente no siempre ocurre esto entre las personas.
[Translate]